En el estadio Heysel de Bruselas se disputó la final de 1985. Lo que tenía que ser una fiesta se convirtió en tragedia. Tragedia que si no cuidamos todos los clubes y equipos cualquier día se puede repetir, en cualquier campo de fútbol, cada fin de semana se viven miles de detalles, que pueden terminar mal, y pasan los años y no aprendemos.

La humildad, el trabajo y el respeto deben siempre imperar en el campo de fútbol, que no deja de ser un deporte, algo divertido, y se gane o se pierde no deja de ser algo secundario comparado con una vida humana.

Esa tarde murieron 39 aficionados, una final que ganó por uno a cero el equipo italiano, una final que se jugó con muertos en el campo, además 600 heridos de diversa consideración. UEFA y FIFA aprendieron ese día a suspender partidos, pero vergüenza que se jugara el partido. Claro que visto como se dirigía la entidad no es de extrañar.

Sobre el partido reseñar que en el minuto 57 Platini envió un pase largo de unos 50 metros hacia su compañero de equipo Boniek (si ese del que hablaremos en leyendas del fútbol), quien fue derribado en el área provocando un penalti que el mismo Platini convirtió en el único gol del encuentro.

¿Que opinas de este suceso? ¿Extrañamente se siguen pasando estos sucesos? ¿Porque? Deja tus comentarios en la web

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